El Hermano es, ante todo, un consagrado, un hombre de Dios, un servidor de la comunidad; un educador en valores, que se esfuerza por lograr una sociedad más justa y fraternal. Esto es lo que aporta un Hermano a la Iglesia con su ser y con su obrar.

Los Hermanos son concientes de que su primer objetivo es el de dar testimonio del Reino de Dios. Esto lo realizan por medio del testimonio de vida comunitaria con la gente que encuentran en sus actividades cotidianas. Una consecuencia de este nuevo modo de realizar la misión hoy es la necesidad de cultivar una apertura de espíritu, una actitud de contemplación de lo que sucede en el mundo a la luz de la Palabra de Dios.

En primer lugar, el Hermano es un religioso, es un hombre de oración, y es un hombre contemplativo de Dios en el mundo, en los diferentes contextos del mundo.

Ser Hermano es servir al Reino, crear la fraternidad humana universal, seguir a Jesús, generando fraternidad.Los Hermanos somos personas plenas en la iglesia, por lo tanto, somos competentes, capacitados humana, profesional y espiritualmente. Los tres aspectos son los pilares de la vocación del Hermano.

En las Congregaciones religiosas mixtas (sacerdotes y hermanos), existe la vocación del Hermano y la del Sacerdote. Y la nuestra es una congregación con Religiosos Laicos y Religiosos Sacerdotes, en nuestra Constituciones esta expresado; "todos se llamarán hermanos".

Si hay un secreto para ser feliz como Hermano ya sea Laico o Sacerdote, una de las claves es el sentirse identificado plenamente con esta vocación, ser feliz e ir construyendo esta vocación, porque la vocación es una vivencia diaria, es un llamado permanente. Sentirse bien con eso, no tener complejos, sentirse uno pleno, uno feliz, uno contento, con lo que es, con su vocación.

Servir como Hermano


Servir como un Hermano, es decir como un religioso comprometido con Cristo por medio de los votos de pobreza, castidad y obediencia.

Él vive este compromiso en comunidad con otros cohermanos con quienes comparte sus ideales y esfuerzos para construir el Reino de Dios.

Para hacerse Hermano se requiere una cierta apertura, flexibilidad y vida de oración y comunidad para asegurar un testimonio evangélico real.

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¿Qué hace un Hermano?

Su aporte específico a la misión se realiza a través de una especialización o tarea profesional.

La misión que llevan a cabo los Hermanos, se realizan mediante el ejercicio de varios ministerios laicales y de una serie de actividades especificas, entre las que se destacan la pastoral bíblica, educación, asistencia social, sociología, entre otras.

Llamados y consagrados a la misión de la Iglesia, viven y trabajan con la gente, inmersos en las distintas realidades sociales. Algunos de los Hermanos ejercen el ministerio sacerdotal, como una diaconia, un servicio a la obra de expandir el Reino en fraternidad como se lo propone la CFIC

Un Hermano es aquel que:

  • ORA: porque la opción por la Vida Religiosa se alimenta de la oración diaria. El Hermano ora por las necesidades de los hombres y para sostener su vocación.
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  • TRABAJA: porque ser Hermano significa estar y ser para los demás. El Proyecto de Vida del Hermano consiste en dar y en darse. Por eso pone gustosamente sus talentos, su capacidad y su ser al servicio de la obra de Dios. Para poder desarrollar su actividad, el Hermano adquiere una salida preparación filosófica, teológica, pastoral y profesional.
  • AMA: porque la vida comunitaria consiste en compartir con los demás la pasión por Cristo y por la humanidad, el deseo de servir, el don de la gratuidad y la generosidad en el trabajo diario.

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