“Amo al Señor hasta el infinito, confío en  Él hasta la audacia…”

Madre Sara Lona

Fundadora de las “Hijas de la Inmaculada Concepción de la Caridad”

(#MadreSaraLona)

Siempre el Señor está pendiente de sus criaturas y sobre todo de las más desvalidas, es así que, viendo la marginación de un cierto sector de la niñez en Salta para acceder a la educación, hace brotar de una familia radicada en Salta a una servidora suya que se encargará de esta labor.

El 4 de agosto de 1898 estando ocasionalmente don Enrique, de origen francés, con su esposa Patrona Sierra, originaria de Salta, en la ciudad de Tucumán, le vienen los síntomas del alumbramiento a Patrona, este mismo día Sara verá la luz de este mundo por primera vez, con una misión que cumplir.

En la familia de Sara había un gran compromiso de servicio, de ahí le nacerá el celo por el hombre pobre y necesitado; su hermana Corina la precederá en el servicio de caridad al fundar un “Hogar para no videntes”; de aquí le acrecentará más sus deseos de servicio complementándose con la ayuda que presta en la Iglesia.

En 1916 obtuvo el titulo de Maestra, después recibió el titulo de Profesora de Geografía y Matemática en la Universidad de Tucumán. Ejerció la Docencia en diversas escuelas estatales de la Provincia de Salta y en institutos privados.

 

Hizo de su profesión docente un apostolado. Se identificó con el trabajo y actividad apostólica de los religiosos concepcionistas, a favor de la niñez cadenciada, lo que hizo renacer en ella la vocación religiosa de gastar por completo su vida en la entrega generosa al Señor por la niñez abandonada.

El encuentro con el hermano Evaristo Meroni de los Hijos de la Inmaculada Concepción marcará su vida y el rumbo que debía seguir, es decir, la caridad. Por él conocerá la congregación Concepcionista de los “padres azules”. Ayudará a los hermanos a establecerse en

 Salta, reflexionará sobre su vocación a la vida consagrada.

En 1941, Sara le pide al hermano Evaristo ser admitida en la rama femenina de los Concepcionistas. En 1942 acuerda con el superior Delegado p. César Visini, hablar del proyecto de fundación al arzobispo de Salta Roberto Tavella, quien sin vacilar le dijo: “apruebo y bendigo ampliamente el proyecto…”

El arzobispo Tavella escribe oficialmente al superior general  de los Hijos de la Inmaculada Concepción para la fundación de la rama femenina Concepcionista. Sara también lo hace: “¡Qué designios de Dios elegir este pedazo agreste del suelo de América para que sea la cuna de una obra tan grande! Tomar, para realizarla los instrumentos más humildes, unas pobres mujeres que no tienen otro patrimonio que su honradez y su inmenso amor a Dios,…”

El 8 de septiembre de 1949 funda Pía Sociedad de las “Hijas de la Inmaculada Concepción”. En 1974 tuvo la alegría de ver a su “Pía Sociedad” convertirse en Congregación de derecho diocesano con el título de Congregación de las Hijas de la Inmaculada Concepción de la Caridad” El día 24 de noviembre de 1974 el arzobispo Tavella otorga la aprobación canónica. Llegando a ser así el primer instituto de vida religiosa nacido en Salta. Según el Carisma de Caridad a ejemplo del Beato Luís Maria Monti, (Fundador de los Hijos de la Inmaculada Concepción)

Ese mismo año de los comienzos del Instituto (1949) solicitará al gobernador de Salta la creación del Hogar Escuela para niñas necesitadas bajo esta finalidad: “para su crecimiento intelectual, moral y preparar a la mujer del pueblo, la obrera para que sea digna y eficaz, dignifique su hogar por el sendero del bien, el trabajo, para servir a Dios y a la patria”.

En octubre de 1947 llegan las primeras huerfanitas y en septiembre se inicia con las seis primeras hermanas que constituyen la primera comunidad, quienes serán la que presten asistencia teniendo todo lo básico para el sostenimiento.

La nueva familia religiosa se desarrollo bajo su guía austera y materna, incluso en medio de incomprensiones y contrariedades así como sufrimientos físicos y morales. Cesada en su cargo de superiora general, acogió como voluntad de Dios la dura prueba y con humilde fidelidad desempeño las tareas que le fueron encomendadas.

 

Debido a la enfermedad que padece viaja a Buenos Aires. Los caminos se le cierran para el retorno y se entrega al servicio de las ancianas. En 1964 la comunidad asume la conducción del Hogar para Ancianas, situado en Bernal.

En 1979 aunque poco puede escribir, envía esta tarjeta: “La cruz es la expresión del amor de Jesús por mí. Mi cruz es la de mi amor por Él”.

Falleció el 2 de octubre de 1981, día de los ángeles custodios, en Bernal Oeste (Buenos Aires), en el Hogar de Ancianas “Margarita Bosco”, que hoy lleva su nombre. Sus restos mortales, exhumados del cementerio de Salta, descansan desde el 2 de octubre de 1996 en la capilla del Instituto “la Inmaculada”, de la misma ciudad.

Madre Sara, es un ejemplo de Mujer de fé, alegre, jovial, dinámica, sencilla y de gran temple moral. Una Mujer de carácter fuerte, resuelto, vivaz, expresivo; con dones para la música, el canto y la poesía. Un ejemplo con su vida en la Docencia.

Hoy en día siguiendo el anhelo de Madre Sara Lona “Seguir al Cordero donde quiera que vaya”, y haciendo propio este deseo se consagran sus vidas por la causa de Cristo. Actualmente la obra iniciada por esta gran mujer cuenta con 23 casas distribuidas en varias provincias de Argentina, Italia, Filipinas, Paraguay, Ecuador y Camerún.

 

 

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