Una teoría educativa Montiana, reflexión con la pedagogía del encuentro.

20.11.2014 22:25

Según Moore, como mencioné en la introducción, una teoría educativa es “un conjunto (cuerpo) de principios y de prescripciones o recomendaciones dirigidas fundamentalmente a quienes están a cargo de la práctica educativa.” 18

Ballesteros hace referencia en su libro “Corrientes Pedagógicas contemporáneas” que en toda teoría de la educación hay un supuesto sobre la naturaleza humana, de esto se deduce que el sentido de la educación dependerá de la concepción de hombre que se tenga, así también en toda teoría educativa hay un supuesto acerca de la sociedad en que el hombre actúa y la educación se realiza y un supuesto sobre la naturaleza o características esenciales de la educación misma. 

En esta parte del trabajo, intentaré analizar cómo se observan cada una de estas partes en el ser y proceder del Padre Monti. A pesar de que en los tiempos de Padre Monti no se usaran estos términos, podemos afirmar que por idea de hombre, como hombre consagrado a Dios y siguiendo la doctrina cristiana, se entiende a un ser biológico, psicológico, social y espiritual. Hijo de Dios, creado por amor a su imagen y semejanza, por la cuales deviene su dignidad como persona. Abierto a la trascendencia y llamado a la santidad, no solamente en el encuentro con la muerte, sino viviendo esta santidad ya en la tierra. 

En este sentido la idea de educación que deviene es religiosa, y va a llevar a esa persona a su perfección, a su encuentro con Dios, a la santidad, coincidiendo entonces con la idea de Santo Tomas el cual entiende a la educación como la “Acción de conducir y promover a la prole al estado de perfección del hombre, en cuanto hombre, que es el estado de virtud.” 

Para Santo Tomás este concepto implica un proceso dinámico en la educación, que tiende al estado de perfección del hombre mediante la posesión de las virtudes. Este estado de virtud planteado lo podemos asociar con la idea de santidad en la vida de Padre Monti, a su deseo de santidad que de joven que lo motivó a tener una vida para el  prójimo y educar a otros jóvenes para que también la alcancen. 

Pero lo novedoso de Monti, como vimos en los apartados anteriores, es la forma en que piensa en cómo debe llevarse a cabo esta educación, en cómo llegar a esta santidad, al encuentro con Dios, mediante la posesión de virtudes. Podemos ver entonces como propone una formación integral, que va más allá de los contenidos conceptuales o prácticos, siendo éstos los más importantes en aquel momento. Proponía una educación teoríca-práctica, educando en el estudio y en el trabajo, y además como no se cansó de decirlo él quería a los huérfanos buenos y santos. Esto hace entrever que la educación era también en lo moral, siendo ésta la “reflexión sobre cómo y por qué el cristiano debe vivir de un determinado modo, con el fin de alcanzar la bienaventuranza feliz” 19

De acuerdo a lo que propone Padre Monti, se pueden encontrar muchas coincidencias con la pedagogía del encuentro de Prhoascka, la cual deviene del existencialismo, pero no puedo decir con certeza que el santo era existencialista. El existencialismo es una corriente filosófica cuyo origen se encuentra en Kierkegaard (1813- 1855). Prácticamente todos los existencialistas adoptan como método la fenomenología, que en términos simples, sería la aprehensión del fenómeno, entendiendo fenómeno como aquello que es y se muestra tal como es. 

Lo que esta rama aporta a la educación según el profesor Ballesteros es “…un espíritu o una actitud que se caracteriza por despertar el interés del hombre por sí mismo. Tal vez su principal aporte haya sido recordarnos que el que aprende no es un rostro anónimo, que es un “alguien” a quien se debe ayudar, a través de un mutuo compromiso, a que se arriesgue a ser él mismo. Proporciona, por ello, una finalidad educativa que desde la época de Sócrates ha estado siempre presupuesta pero que tal vez nunca fue lo suficientemente explicitada: el hombre educado es aquel que sabe las cosas más importantes de la vida, principalmente, sabe el sentido de su propia existencia.”20 

Esto tiene que ver con el sentido que le daba Monti a que los huérfanos permanezcan hasta los 20 años en el instituto, ya que debían estar hasta que sepan que camino tomar en su vida con una conciencia y una decisión madura y solo cuando estén lo suficientemente maduros y educados podrían tomar la decisión de entrar a formarse como religiosos en la congregación o ser un padre de familia. Podemos afirmar hasta aquí que a la educación integral que propone en trabajo, estudio y moralidad, se le agrega el encontrar el sentido de la vida, de la propia existencia. El “encuentro” que se plantea no es uno superficial, sino uno que interpela en lo profundo del alma, uno que supone una respuesta de las dos partes, un compromiso de ambas, un ir y venir, una interacción. Este encuentro según la línea que empezamos a describir, se lleva a cabo en un espacio o ámbito neumatológico. “Por neuma se entiende el espíritu viviente que se afirma a si mismo en la apertura del yo al tú...” 21 

El rasgo característico del pensamiento neumatológico consiste en concebir a la persona como un modo de realidad que se afirma en el ser a medida que despliega todas sus potencialidades. “La realidad personal no se presenta, entonces, como algo rígido y dado de una vez para siempre, sino como una entidad que se va constituyendo en relación con su entorno.” 22 

Para Ballnow, quien influyó en Prohascka, cuyas ideas me parecen importantes para dicha explicación, en la educación se reconoce la libertad del otro, la cual puede hacer fracasar la tarea educativa y es un ser que va más allá de las especulaciones que uno puede realizar, a este razonamiento pudo llegar también Luis Monti, al seguir de cerca la vida de Eduardo Epifanio. Se puede decir que la educación es un “atreverse”, tomar un reto, y el educador mismo se pone en juego, “Cuando me atrevo me expongo a mi mismo con toda mi persona. El riesgo es moralmente indiferente y frecuentemente criticable. El atrevimiento, en cambio, ocurre siempre en base a una completa responsabilidad moral.” 23

Esto se podría relacionar con lo que plantea Padre Monti, ese compromiso al educar a los niños y jóvenes y reconocer ante todo la libertad del educando. Por eso el castigo no es una opción, la educación no consiste en obligar, tal como lo expresa Ballnow quien explica que la misma comienza cuando ordeno algo sin que pueda obligar a su cumplimiento Por parte de Prohaska, muy similar a Padre Monti, quien está en contra del castigo, en su libro Pedagogía del encuentro, el educador debe tomar este como una transformación, siempre que se muestre el error, se tendrá que mostrar el camino correcto. 

Este encuentro, supone un compromiso por parte del docente, el cual implica que abra su alma, que muestre sus sentimientos y convicciones, no significando así que hable de su vida privada ya que este abrirse sería lo único que garantizaría un verdadero encuentro. “El fenómeno del encuentro no adquiere eficacia en el aspecto pedagógico hasta que llega al espacio neumatológico. Se necesita que el educador ponga todo su ser en la misión ejercida.” 24 Todo su ser implica su alma entera, y que acoja al educando con amor, incluso cuando sus caminos se separen, Monti los tenia siempre en sus oraciones a los huérfanos, inclusive los que tenía lejos. 

En ese lugar donde se posibilita el encuentro entre el tu y el yo, va a ser donde se encuentre este docente abierto, y reconociendo la libertad de sus alumnos, su dignidad como persona y su dimensión trascendental. En este encuentro profundo, es donde se plantea esta relación paternal que se propone por parte de Prohaska y de Monti, se tiene que tener la apertura de corazón por parte del educador, solo así se puede trasmitir el amor. “Se trataran como hijos del instituto, con amor materno. Se tratara de inculcarles docilidad y confianza para los superiores, no se dejaran nunca solos y se cuidaran como un depósito precioso y santo, amándolos como la pupila del propio ojo, por amor a Jesucristo, el cual dice en el evangelio SINITE PARVULOS VENIRE AD ME. “ 25 

Según Prohaska el encuentro goza de tres características esenciales a las que denomina “existenciales”. Estas son la libertad, la “gratuidad” y la existencialidad. Por la libertad, se entiende esta apertura al amor, de la trasmisión del mismo a los demás, liberándose uno mismo en ese acto del egoísmo, alcanzando la mas alta de la realización como ser humano, “porque el amor da libertad”Con respecto a la gratuidad, se refiere a ese entrega del amor humano, de la donación desinteresada del amor, siendo el mismo preparación del amor divino. En la santidad que se pretende llegar al educar a la persona en su plenitud, para que sea mas ser, en el encuentro con el otro, para encontrarse luego con Dios, “el encuentro tiene la importante misión de producir la plena actualización del hombre. “Se introduce la esencia en la existencia. Esto señala el tercer existencial del encuentro : la existencialidad. 

El medio entre el TU y el YO por excelencia, es la palabra. El profesor Ballesteros, citando a Prohaska, menciona que la función y la finalidad de la palabra es triple: objetivo, subjetivo y neumatológico. “En su sentido objetivo la palabra sirve para comunicar y dar a conocer realidades objetivas. En su sentido subjetivo su función consiste en establecer un lazo de unión entre el que habla y el que escucha; prepara al oyente, abriéndolo a la relación interpersonal. El encuentro interior únicamente puede realizarse gracias al sentido neumatológico de la palabra, en el espacio interior del yo y del tú.” 26 Se ve en Padre Monti, que la palabra era la forma esencial de comunicación y encuentro que tenían no solo con los hermanos, con los huérfanos, sino él mismo con los hermanos que tenían a cargo la educación, esta palabra que no solamente era verbal sino en muchos casos escrita, y las mismas quedaron para que después de muchos años uno pueda encontrarse con él. 

La relación con Dios, está también dotada de palabra, ya que habla a lo más intimo de cada persona, siendo este el único capaz de escuchar y responder a su llamado. Padre Monti también sabe que una de las formas directas de comunicación con Dios es la oración, al respecto decía “la oración, queridísimos hijos, es un tesoro inagotable, una fuente infinita de gracia”. 

Esta oración era enseñada a los huérfanos y practicada en los hermanos. No solo se permitía el encuentro con los demás, sino el encuentro con uno mismo a partir del encuentro que realizaban con Dios. Se puede concluir entonces que en la pedagogía del encuentro el objeto es “dar al adolescente la madurez necesaria para el encuentro, haciéndolo capaz del mismo a dos niveles distintos, pero análogos: el de la naturaleza y el dela gracia.” 27 

Preparar al adolescente para el propio encuentro, el encuentro con Dios y el encuentro con el mundo. La educación misma es un encuentro, y cuando este se produce, se ejerce una acción liberadora sobre el educando. El educador lo ayuda a ser más persona, a desplegar al máximo sus potencialidades, para que pueda luego, practicando el bien en la tierra, llevando una vida Justa según la voluntad de Dios, para encontrarse con el amor supremo.

 
Autor: Maria Victoria Gonzalez
Santo Tomé, Santa Fe, Argentina. 
(e-mail: mariavictoriagonzalez@gmail.com)
 



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Notas; 

18 Moore, T. (1985). Introducción a las teorías de la educación. Madrid. Alinaza. P20 19 Fernandez, A. (2000) Moral Fundamental, iniciación teológica. Madrid : RIALP
20 Ballesteros, J. (1993). Corrientes Pedagógicas Contemporáneas. Santa Fe. U.C.S.F. P131
21 Ballesteros, J. (1993). Corrientes Pedagógicas Contemporáneas. Santa Fe. U.C.S.F. P132
22 idem.
23 idem 134
24 Prohaska, L. (1981). Pedagogía del encuentro. Barcelona. Herder P108 25 E. Sprefacio a.c., Vol II, Pag 168, nota 3. Testimonianze a P. Monti 554:Elías Airoldi. En Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción ( ) Luis Monti, fundador de los hijos de la inmaculada concepción. Segundo volumen. Italia. Erasmo Perinola. P 476
26 Ballesteros, J. (1993). Corrientes Pedagógicas Contemporáneas. Santa Fe. U.C.S.F. P134
27 Prohaska, L. (1981). Pedagogía del encuentro. Barcelona. Herder P102

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