Testimonio de Amabile Albuzzi

11.09.2013 13:17

 

“ (...) El Siervo de Dios reunía muchos jóvenes en su casa, ya sea para instruirlos en el catecismo como para cantar canciones devotas: recitaban primero el Rosario y, después del canto, charlaban de su trabajo y de cosas referentes a la religión.

He sentido decir que los jóvenes visitaban a los enfermos y ayudaban en el trabajo a los pobres y a los mismos enfermos. Padre Monti no se contentaba con visitar a los enfermos con buenas palabras y servicios, sino también con algún ahorro suyo.

Yo misma he leído algunos libros que usaba el Siervo de Dios: eran libros de oración y de vidas de Santos.

Cuando murió su mamá, tenía cerca de doce años, se dedicó a trabajar para ayudar a los hermanos y se colocó con un carpintero de Cesano Maderno; a la noche volvía a casa y se volvía a poner a trabajar hasta altas horas.

 En esta obra suya con sus compañeros, él encontró dificultades ya sea porque algunos del pueblo los escarnecían, como  porque fue encarcelado con sus compañeros como subversivo (...) 

 

“ (...) Algunas veces venía a Bovisio y contaba aquello que hacía. Yo misma con los Monti fuí a visitar la casa de Saronno y a ver al Siervo de Dios”.

Los que lo han conocido han estado siempre admirados de lo que hacía, aún sabiendo que no tenía ni instrucción, ni ayuda; y se había hecho todo por sí mismo; todos lo juzgábamos un santo”. 

 

“Siempre he escuchado decir que el Siervo de Dios era un  santo y no sentí decir jamás que hubiese cometido algún pecado aunque leve. Observaba los Mandamientos y los preceptos de la Iglesia, y servía siempre de ejemplo a todos con su conducta. Recibía frecuentemente los Santos Sacramentos.

Fue siempre tenaz en su trabajo y superó todas las dificultades que tuvo para la fundación de su Congregación: soportó todo con gran humildad.

Mi opinión es que él es un santo. Esto era declarado por todos. Muchos le encomendaban sus pequeños hijos y obtenían gracias. Yo misma le encomendé a mi hijo que estaba en la guerra: creo haber obtenido la gracia, su intercesión me lo ha salvado, sobretodo cuando fue destruido su nave y él permaneció en el mar por cuatro horas.

Yo tengo devoción por el Siervo de Dios, y lo invoco en mis necesidades.(...)

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