Testimonio de Julieta Artaza

02.11.2014 00:06

Montina otra vez vuelve a ser ese lugar donde soy muy feliz, donde encuentro la paz, donde me encuentro con Jesús. Ese lugar donde me reencuentro con la familia que siempre fue una bendición para mi vida, que me vio crecer, que me hizo crecer, que me enseñó, que me amó…

Fue una Montina muy especial. La viví desde un lugar muy especial designado por Dios: el servicio. Soy miembro del equipo de Montina 2014 y desde la primera reunión en abril, ya empecé a sentir que vivía esta gran experiencia de amor que el Padre quiso regalar a sus hijos, a mi querida Familia Montiana. Pude ver como se iba gestando, como a medida que pasaba el tiempo Dios la iba formando con mucho amor. En cada detalle yo podía sentir a Dios, en cada hermano que me cruzaba en el camino, en cada idea. Poco a poco todo lo que alguna vez soñamos se iba materializando. Se materializaba cada idea que Dios había sembrado en nosotros de una manera hermosa. Allí, al detenerme un instante en cada momento que íbamos viviendo, podía ver como Dios había hecho lo suyo, como Dios nos estaba haciendo vivir su voluntad, como Dios habitaba en cada momento. Al final, todo salió mucho mejor de lo que nunca podríamos haber imaginado. No lo podíamos imaginar, pero era ver realizarse ese deseo que Dios había plantado en nuestros corazones, eso que El quería que pasara…

Fueron unos días maravillosos, llenos de su presencia. En cada mirada, en cada gesto, en cada momento o lugar, yo podía ver esa alegría sincera, esa felicidad que solo se puede alcanzar si tenemos a Dios cerca. Días de cielo en la tierra. Días donde el sentirse Familia se notaba en cada mesa, en cada baile, en cada sonrisa, en cada oración, en cada compartir fraterno. Ser familia, no es sólo una palabra bonita y nada más. Ser familia es lo que somos, es nuestra identidad, nuestra forma de ser, nuestra forma de vivir en comunión con Dios. Siendo familia encontramos la felicidad que buscamos….

El carisma de Padre Monti es lo que guía nuestros pasos para llegar a Dios. Ese carisma se siente cuando estamos en Familia, en la manera de tratar al hermano, en la manera en como amamos. Su ejemplo de vida, nos da ganas de seguir con mas fuerza a Jesús, nos hace ver que se puede llegar a la Santidad, nos hace comprender que a pesar de las dificultades de la vida, con Jesús siempre se puede salir adelante. Si nos dejamos caer en sus manos todo va a terminar bien, todo va a ser para la Gloria de Dios.

También me toco otra tarea muy especial en esos días, estar en la animación general de Montina. Nunca me hubiera imaginado que Dios me iba a confiar semejante tarea a mi. A mi que no tenía experiencia animando eventos tan grandes, que muchas veces me cuesta expresar bien las cosas porque doy muchas vueltas y me complico demasiado, que no tengo la mejor voz. Pero a Dios no le importó todo eso, El me dijo que yo podía y listo. Me dijo que El me enviaba, que El estaba conmigo y yo con muchas ganas en mi corazón me mandé nomás… Cada vez que subía al escenario, sentía una gran fuerza que me alentaba y animaba para que yo en ese momento pudiera animar a los otros. A la vez me sentía tranquila y segura. Sentía que tenía que estar ahí. Esta fue otra prueba de que Dios sabe lo que hace y conoce a quien envía a su misión. No vale la pena intentar pensar, suponer, buscar excusas. Cuando El llama lo hace seguro y con gran amor. Dios toma cada una de nuestras debilidades o lo que nosotros vemos como debilidad para transformarlas en una gran fortaleza. Haberme animado a animar con todo lo que eso implicaba para mi si me detenía un instante a pensar, es una prueba de lo dicho anteriormente.

Terminé Montina con el corazón repleto de amor, con un montón de recuerdos lindos que se suman a todos los que ya tengo de Montinas anteriores, con personas nuevas que conocí y con personas que atreves de los años me siguen acompañando y siendo parte de m familia.

Desde mi primer Montina en 2008, la Familia Montiana tocó mi corazón y me hizo comprender que allí estaba mi lugar, ese lugar que me haría inmensamente feliz, el lugar donde siempre encontraría a Dios.

Dios nos regaló a María para que este siempre a nuestro lado y nos enseñe como seguir a Jesús, para que sea esa Mamá que nos cuide y nos ame, para que este en medio de nuestra familia. María nos acompañó de una manera muy especial en esta Montina, estuvo ahí con nosotros en esta gran fiesta diciéndonos que hagamos todo lo que Jesús nos diga. Cada día nos enseño con muchos ejemplos como se hace eso. Uno de esos ejemplos fue con la vida de Sara Lona. Con ese gran ejemplo de mujer de Fe y tantos más, Jesús, María y José nos enseñaban a ser Familia y a llegar a Dios.

Dios nos mostró como se fue tejiendo nuestra historia y como El estuvo en cada momento. Dios nos sigue demostrando que no sólo está en medio nuestro, sino que va a seguir estando y llenado nuestras tinajas con el vino del amor y de una vida llena de abundancia.

Esta fue otra de las tantas bendiciones que Dios nos regaló como Familia Montiana…

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