Testimonio de Inés Ronchi

11.09.2013 13:22

“Recuerdo que cuando venía a casa, mi padre se informaba de las cosas que llevaba a cabo y el Siervo de Dios  contaba de las nuevas casas y obras que estaba fundando. Mi padre, después, nos decía: `Este hombre es verdaderamente un santo y verán que un día u otro será beatificado´.

Y luego mi padre nos contaba los hechos de la juventud y que cuando volvía de la Montina, su lugar predilecto para  oraciones, lecturas espirituales y cantos,  él cantaba con los compañeros la canción del Santo Niño: `In co´ degli otto dì Bambinel compì il comune rito per la Circoncisiones e a lui imposto fu il nome di Gesù: cresceva intanto il fanciullino e pien di sapienza era il Bambino, fortificavasi ognor vieppiù di Dio la grazia era in Gesù"

Así también cuando él estaba en la prisión de Desio cantaba y oraba con sus compañeros, tanto que a la noche la población de Desio se acercaba a la prisión para escuchar los cantos.

Me decía mi padre que “estaban contentos de sufrir por el Señor”.

 

Describiendo la santidad de Padre Monti, Inés afirma: “Estaba lleno de Caridad, tanto que cuando ahorraba algún dinero, lo distribuía a los pobres. Del mismo modo ayudaba en los oficios del campo, cuando algún pobre estaba enfermo. A la noche reunía en casa a los jóvenes, a pesar de las molestias y el cansancio, para rezar, cantar las sagradas cancioncitas,  lecturas piadosas y meditaciones.

Mi padre me decía que toda la vida del Siervo de Dios fue una sola oración, acompañada de grandes sacrificios”.

Reportando cuanto ha escuchado y visto después de la muerte de Padre Monti, Inés dice: “Se que el Siervo de Dios fundó una Congregación de Frailes para el servicio de los Hospitales, pero no quiso ser cura, porque decía que el Sacerdocio era una dignidad demasiado grande para él.

Aún cuando estaba con vida, aquí en Bovisio todos decían que era un santo." 

 

 

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