Pensamientos de un hombre consagrado

20.11.2014 20:29

Una de las características del Beato Luis María fueron las ganas de ser santo que se despertó ya en su adolescencia. Cuando tenía 17 años, realizó su consagración al Señor, con una oración hecha por él mismo… «Mi Dios, quiero con tu gracia comenzar ahora a servirte fielmente. Mi Jesús, dame la gracia de corresponder a tanta bondad que has tenido soportándome hasta ahora a pesar de mis miserias: sí, desde aquí en adelante, oh mi Jesús, te seré más fiel; más aún, con tu gracia, quiero hacerme santo, y si a ti te agrada, un gran santo». 2

Con este propósito firme dedicó toda su vida a realizar la voluntad de Dios, y fue todo un ejemplo de humildad y fortaleza, un hombre de fe que hacia lo mejor por el prójimo. Él pensaba que todo hombre tenía vocación a la santidad, y ya en la vida puede comenzar a vivirala por eso confiaba a los hermanos que tenían a cargo la educación de los huérfanos para que éstos sean educados buenos y santos. Otra de las características que en mi opinión describen su pensamiento era su alegría, la cual transmitía a través de su carácter. La misma que quería para aquellos que educaba y la recomendaba también para que se despierte en ellos. Contagiaba a los demás esta alegría que brotaba del espíritu y de saber amado y acompañado por Cristo, esa característica era el sello de su pureza. Monti sostenía que para que los jóvenes puedan conservarse buenos y virtuosos debían mantenerse unidos a la Iglesia e identificarse fervorosamente con los dolores y las miserias del prójimo y para mantenerse unidos y puros era necesario que reine en medio de ellos la alegría.

En un momento de su vida tuvo un encuentro con un cartujo el cual tenía un hermano viudo que había fallecido dejando a cuatro niños huérfanos. El cartujo le dijo que había empezado una novena a la virgen Inmaculada y a Pio IX y al terminarla sintió que debía dirigirse al hospital Espíritu Santo a encontrarse con el superior de los concepcionistas y el haría algo para salvarlos. En ese momento Monti todavía no tenía un lugar para ocuparse de ellos, pero acepto al más grande con la promesa de que luego también aceptaría a los otros de alguna forma.

Frente a esta situación decía, “Si queridísimos, la plegaria con fe hace mover montañas de un lugar a otro y Dios se conmueve, haciendo los más grandes milagros, de acuerdo a las necesidades. Ahora nosotros necesitamos que Dios nos otorgue la gracia y nos provea lo medios para la deseada casa en lombardia, la que sería de gran utilidad para el instituto y consuelo para los hermanos quebrantados en la salud. Por lo tanto es necesario ser constantes en la plegaria esperando que Dios quiera hacer un milagro y encontrar alguna providencia.” 3

Monti era una persona perseverante, con una gran fe y confiado plenamente en la providencia, por eso consiguió la casa para la nueva obra la cual se inauguró en el año 1886. La misma fe y confianza que tenía en Dios la tenía también para con los hermanos que les confiaba la educación de los huérfanos y para con los jóvenes. Es necesario hacer mención aquí a la historia de Eduardo Epifánio, hermano de un hermano concepcionista quien quedó huérfano de niño y fue adoptado por una familia que luego se separó y quedo solamente al cuidado del padre. 

Monti se empeñó en la búsqueda de Eduardo escribiendo a las comisarías y buscándolo por los lugares que concurría. Eduardo escribió a Monti, contándole todo lo que había ocurrido en su vida, la cual no había sido bendecida como la de su hermano Bernardo, el mismo que se llamaba ahora Hermano Angélico.

Fue entonces que Monti le pidió a Eduardo que viaje con él a Roma “¡Si Ven querido hijo! de alguna manera encontraras tu salvación, si tú me prometes fidelidad: Recuerda que eres hijo de santos padres. Yo tengo todavía fe en tu salvación. Por lo tanto ven enseguida y encontraras tu salvación, encontraras a tu buen hermano Angélico de nombre y de hecho. Aquí cambiaras tu vida y si María Santísima no te llamase en éste su instituto, encontraras un pan para vivir honestamente en Dios y por lo tanto salvaras tu alma.” 4

Desde ese preciso instante, las cartas de Monti eran siempre optimistas, de gran aliento para Eduardo, de gran amor, mostrando la misericordia de Dios, alentándolo siempre a que tenga un cambio en su vida, no condenándolo ni resaltando lo que realizaba mal sino mostrándole que podía cambiar y tener una nueva vida. 

El ahora Beato fue así su padrino de confirmación. Pero pese a este acercamiento, Eduardo no cambió su conducta y le trajo muchas amarguras y desilusiones yendo de cárcel en cárcel, pero igualmente Monti siempre tenía una palabra de aliento para con él. “Monti veía el fruto de dos educaciones diversas” 5 la de su hermano Angélico quien hizo una vida recta y justa y la de Eduardo. Esto le demostraba que la educación podía formar y modelar a las personas y por este motivo se preocupó toda su vida por su formación personal. “Prosiguiendo el estudio iniciado en Brescia siguió por un bienio los cursos teóricos-prácticos instituidos en la universidad de Roma, el 5 de Febrero de 1870, dando muestras de su doctrina, con la aprobación del Archi. Canciller de la romana universidad de los estudios, del rector y del colegio médico quirúrgico, le fue conferido el diploma en flebotomía.” 6

 

Con esto también se preocupó en dar el ejemplo a los hermanos concepcionistas. Siguió adelante sin desanimarse ante todas las dificultades que se le presentaron y estudiando el mismo demostraba lo importante que es el estudio. El cirujano Alejandro Cecarelli afirmo que Monti había frecuentado los cursos de flebotomía con “asuidad y celo, demostrando haber aprovechado, con grandes ventajas por parte de los enfermos, su asistencia.” 7

Para ese tiempo era algo extraño que los religiosos estudien. Ellos se dedicaban a obras de caridad y no contaban con los recursos suficientes, pero Monti, con su ejemplo logró que ingresaran hermanos a la escuela de pupilos. 

En sus escritos Monti lo menciona como un hecho extraordinario. Pero no se puede decir que solamente proponía el estudio como formación personal, sino que veía también en el trabajo una forma de realización personal que lleva a la plenitud de la persona.

 
“Quien está con Dios encuentra en el trabajo o en el estudio un tranquilo regocijo y un suave aliciente para el espíritu.” 8 Orientaba a los hermanos hacia la ciencia pero también a la cultura, como una formación integral el trabajo era también fundamental. Los dos eran un medio de elevación hacia la santificación. En el término de su vida en la tierra, en su testamento, se preocupó por dejar en manos de un cardenal el instituto y un hermano para que lo sucediese. Y le atribuyó el título de ilustre benefactor a Pio IX. Era evidente su entrega y preocupación por el instituto.
El martes 25 de septiembre en un coloquio con el hermano Elias Airoldi hizo algunas de estas declaraciones:
“Me pesa el morir, porque el instituto no está aún formado según mi deseo, en la perfecta caridad.” 9
Se preocupó hasta el final de su vida en poder dar lo mejor al instituto para formar a los huérfanos de la mejor manera posible, en la caridad, el amor.
 
Autor; Maria Victoria Gonzalez,
Santo Tomé, Santa Fe, Argentina. 
(email; mariavictoriagonzalez@gmail.com)
 
 
 
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Notas;
2 Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción (1957) Un Alma Gigante, Semblanza del Siervo de Dios P. Luis M. Monti. 
3 Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción ( ) Luis Monti, fundador de los hijos de la inmaculada concepción. Segundo volumen. Italia. Erasmo Perinola. P 77
4 AC, s.p Padre Monti a Eduardo Epifanio, de Agosto de 1881: In questo momento… - testimonianza de Monti p 271-272: A Eduardo Epifanio. En Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción ( ) Luis Monti, fundador de los hijos de la inmaculada concepción. Segundo volumen. Italia. Erasmo Perinola. P71 
5 Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción ( ) Luis Monti, fundador de los hijos de la inmaculada concepción. Segundo volumen. Italia. Erasmo Perinola. P72
6 idem. P89
7 Attesato, del doctor Ceccarelli Alejandro, del 4 de Noviembre de 1869. En Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción ( ) Luis Monti, fundador de los hijos de la inmaculada concepción. Segundo volumen. Italia. Erasmo Perinola. P89 
8 Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción ( ) Luis Monti, fundador de los hijos de la inmaculada concepción. Segundo volumen. Italia. Erasmo Perinola. P90 9 Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción ( ) Luis Monti, fundador de los hijos de la inmaculada concepción. Segundo volumen. Italia. Erasmo Perinola. P 366

 

 

 

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