Hno. Jimmy Goñas - Misión Común 2017

15.02.2017 17:23

 

Testimonio de lo vivido en la Misión Común 2017

Por Hno. Jimmy 

 

    Cerca de 55 jóvenes y adultos misionaron por tierras sauceras en  la Provincia de Santa Fe.   El pueblo  recibió  con las puertas abiertas  a los misioneros quienes se sintieron satisfechos por la linda experiencia vivida como  Familia Montiana. Estos valientes cristianos supieron “…salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”, así  lo dice el Papa Francisco en su Encíclica Evangelii Gaudium. Y por eso, ellos,  en  vez de tener unas cómodas vacaciones, se unen a esta tarea.

 

    La Compañía de Misión Común, organizó la Misión en San Jerónimo del Sauce, siendo la 11º Edición con el lema “Tu casa, nuestro hogar. Cuna de sueños, lugar de santidad”. Dicha labor fue hecha en tres etapas: la denominada pre-misión, donde, con la colaboración de referentes zonales se trabajó arduamente para  hacerla realidad;  el retiro espiritual, llevado adelante por el equipo del retiro de la Misión Común 2017; y la misión concreta, donde por la mañana se visitaron las casas y luego se realizaron diversos talleres (niños, jóvenes y adultos). Más aún, hubo encuentros especiales como la Cristoteca, misas diarias y almuerzo a la canasta con el pueblo misionado. Algo interesante y fructífero fue la oración de la mañana y de la noche donde los misioneros pedían y agradecían a Dios.

    Los encuentros de pre-misión se llevaron a cabo procesualmente en diversos puntos del país donde se encuentran las obras montianas.  Tanto en Tucumán como en Córdoba se vendieron dulces y empanadas para solventar los viajes y demás costos. Santa Fe a pesar de ser  del mismo lugar también  colaboró con el pago de la inscripción, dando ejemplo a los demás; así mismo Salta también se organizó con la venta de  empanadas, que de manera acelerada pudo recaudar los fondos del pasaje, y esta vez participaron gente nueva como del Santuario Templete San Cayetano.

    El retiro para los misioneros estaba organizado por el Equipo del retiro de esta edición de Misión Común.  Al inicio parecía raro para algunos miembros de  la misión  que de hecho eran nuevos, sin embargo,  se notó que la presencia de Dios moró en cada uno de sus corazones, ya que, de hecho, comentaban las maravillas que el Misericordioso obró en sus vidas.  En otras palabras, muchos entraron cabizbajo, sin ganas, triste; y después salieron enderezados y alegres.  Es cierto que si un grupo trasmite o prepara a otros con un fin bueno,  logra que Dios se haga presente, por lo que no nos queda otra que abrir nuestro corazón, ya que, “La peor prisión es un corazón cerrado”, así dijo una vez San Juan Pablo II.

    Al término del retiro nos dirigimos al Centro de Misión (San Jerónimo del Sauce), donde, la Compañía de la Misión  hizo el trabajo de hormiga, es decir organizaron muy bien las cosas con el objetivo de que todo salga bien.   Por las mañanas se salió a visitar a todas las casas según nos habían designado.  


    La gente nos recibió con ganas de oír la Palabra de Dios y compartir la vida,  nos permitían entrar en diálogo, contarnos sus luces y sombras en lo que vivieron, y por gratitud nos ofrecían el típico mate argentino con  deliciosos criollos.  Nos pedían  hacer oración para que Dios bendiga sus campos, sus casas y sus  animales  domésticos ya que por el exceso de lluvias los terrenos estaban inundados.  En cada casa que visitamos siempre encontremos respeto y generosidad.  Fue una hermosa experiencia de ir casa por casa.

    De cocinero estuvo a cargo el Hno Emanuel Benítez que todos los días nos sorprendía con sus comidas diversificadas y ricas.  El taller de niños se realizó por las tardes y lo dirigieron un buen equipo de jóvenes que con el aporte de ideas diversas se logró lo pensado.   Lo mismo el taller de jóvenes que estuvo al mando de otro grupo de misioneros quienes trabajaron en equipo; y asimismo, el taller de adultos  fue  organizado por otro grupo de misioneros.  Por tanto, se realizaron tres talleres donde hubo participación por parte del pueblo.

    Una novedad que se organizó fue la cristoteca con la finalidad de motivar a los jóvenes a una diversión sana  e inculcarles que la Iglesia también entra en la cultura y moda para “dialogar” con los pibes de nuestro tiempo.  A tal evento también nos visitaron familiares de los misioneros que vinieron de Santa Fe Capital para sumarse a la alegría juvenil montiana y no quedarse estancados en la casa.

    Así mismo  durante los días de misión se mantuvo firmemente la celebración eucarística donde los misioneros y gente del pueblo pudieron renovar su fe en “Jesucristo Señor de la Historia”.  La participación litúrgica permitía a los anunciadores de la Palabra mantenerse de pie y no vacilar o volverse a atrás.

    Finalmente se hizo la misa de despedida y  el almuerzo a la canasta, donde la gente del pueblo participó con sus familias para compartir el momento de despedida de los misioneros, hubo abrazos, testimonios y hasta lágrimas. Como recuerdo se les regaló una planta símbolo de que una semilla de hoy daría muchos frutos mañana. En síntesis,  la misión fue un éxito ya que la familia azul como ríos de agua viva regó las plantas que estaban sedientas de Dios en el pueblo saucero.  

Gracias San Jerónimo del Sauce, que Dios te dé abundante paz por abrirnos tus puertas y María Inmaculada interceda por ti y tus hijos.

 

 

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