Faty Fernandez

23.05.2014 01:21

Testimonio misionero de Faty Fernandez

 

  En cada misión fuimos haciendo un sueño propio: ver las comunidades de los pueblos crecer en el amor y en el servicio, entregados a los que el Señor les pida. Ver después de 8 años que las comunidades trabajan para formarse y servir en lo que su pueblo les pide me llena el alma, ver que nuestras oraciones y trabajo dan sus frutos en abundancia. En haber compartido nuestro primer encuentro de familia de Tucumán con ellos en La Falda, ver cómo nos recibieron y la alegría de familia. Dejar de ser los misioneros y pasar a ser nada menos que una hermosa Familia Montiana.

  

Con la gracia de DIOS pude también compartir la fiesta patronal de la comunidad de Cochamolle, ver la alegría del pueblo al vernos llegar y como siempre, buscar brindarnos lo mejor. Yo no compartí misión en esa comunidad pero veo la alegría de los niños con solo verlos a los misioneros, o de los jóvenes que están formando su grupo de misión… te hace sentir esa presencia del Amor de DIOS, SABER QUE NUNCA FUE EN VANO dejar por 10 días durante 7 años tu casa. 

Sin dudar es el Amor de DIOS por nosotros, que nos formó y nos llamó a servirlo. Nunca dejaré de dar gracias por este llamado. Sin dudar la misión en mi vida es un crecer… DIOS ME DIO TODO LA ALEGRÍA QUE EN MI VIDA ME PUDO DAR. 

  Mi servicio y mi entrega me llenan el alma. Por eso quiero compartir esta hermosa experiencia de lo que es vivir cada momento con ellos, los chicos misioneros de los pueblos que misionamos.

Que Cristo nos siga buscando momentos para compartir y María nos cubra con su manto.

 

 

Tucumán

Mayo de 2014

 

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