Carta a un religioso en servicio militar del Beato Luis María Monti

19.09.2013 17:48

(Roma, 13 de mayo de 1893, A.C.F.I.C.)

Alegres en el Señor aunque envueltos en el sufrimiento y en los más grandes trabajos y desagrados

Tu penúltima carta fue para mí una gran consolación y la hice leer a varias personas para hacerles ver la protección de la Inmaculada nuestra Madre que tanto te protege a través de tus capitanes y de la buena relación que tienes con varios y buenos sacerdotes, como así también de la libertad que te dan tus superiores para poder realizar tus actos de piedad, como si estuvieses en tu santa religión; como tú mismo afirmas: que, en la desgracia - desgracia es sólo el pecado que nos separa de Dios - de encontrarte en el servicio militar, aun así te encuentras en calma, resignado y contento; por lo tanto para mí es una gran consolación y agradezco sumamente a Dios y a nuestra querida Madre María Santísima.

En tu última nota, donde me dices que estas melancólico, me aflige porque puede ser un daño para tu espíritu y tu progreso espiritual y seguidamente causa de tristes consecuencias. Por lo tanto fuera la melancolía y toma el espíritu de alegría en el Señor; y digo como San Felipe Neri: Ni escrúpulos ni melancolía quiero en casa mía. Entonces: alegres en el Señor, aunque estemos envueltos en sufrimientos y en las más grandes tribulaciones y penas; aquí es donde se conoce al hombre de Dios que combate para alcanzar la gloria. Por lo tanto ánimo, coraje y confianza en la protección de Dios y de nuestra Madre Inmaculada.

De mí, aunque débil, no puedes dudar que siempre estás en mi corazón, por lo tanto siempre eres el primero ante Dios y nuestra buena Madre cuando les pido gracias y bendiciones. No todos los males vienen para hacernos daños, sino para nuestro mayor bien.

Con la gracia de Dios nos podemos encontrar en el fuego sin quemarnos, porque no vamos por nuestro capricho personal (como el estar en el servicio militar) sino por una orden soberana.

El uniforme militar no nos quita el ser religiosos en el obrar, por lo tanto debajo del uniforme militar puede estar el hábito religioso, o sea el obrar del religioso…

¡Cuánto bien puedes llevar al ejército! Aunque muestren desprecio, en su corazón deben confesar que el bien es siempre bien y que ellos están fuera del camino; segundo, tantas milicias del diablo que no conocías y ahora conoces que te servirán para alejar a satanás cuando viniese a seducirte; o bien encontrándote en la dirección de almas, poder impedir tantos males y por lo tanto ganar tantas almas para Dios. Por lo tanto de la escuela del maligno, servirte para impedir al mismo demonio de arruinar almas y alejarlas de Dios. ¡Ves, hijo mío, cuanto bien podrás hacer cuando regresaras del servicio militar a la religión!

Te digo que estás siempre en mi mente y en mi pobre corazón y aquello que no puedo hacer lo hará la Mamá. Te bendigo junto a Jesús y Mamá.

Hno. Luis Maria Monti

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