Buscar, encontrar y dejar ir...

24.11.2015 11:33

«Estaba María junto al sepulcro fuera llorando [...] Jesús le dice: María. Ella se vuelve y le dice: Maestro. Jesús le dice: Deja de tocarme, que todavía no he subido al Padre […]. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos: He visto al Señor.» (Jn 20)

Quien deja de buscar, quien cree haber llegado al final del camino, quien siente haber alcanzado todos sus sueños, en parte deja de vivir. Nuestra búsqueda tiene mucho en común con esta María. Habrá momentos de desconsuelo, y otros de reconocimiento. Sentiremos a veces sequedad, y en otros instantes mágicos percibiremos la hondura, la verdad, la alegría de un Dios que me llama por mi nombre, que me tiene tatuado en la palma de su mano, que me ilusiona. Y, como María, tendremos que acoger la alegría cuando venga, y al tiempo saber dejarla marchar, sabiendo que eso es la vida, una especie de baile, de camino, de canción que no se detiene en un punto único, sino que siempre sigue.No intentes aferrar la alegría o poseerla; acógela como un regalo, disfrútala como un don, y si hace falta déjala marchar, que en otro recodo del camino volverá, nueva, fuerte, viva, como compañera del camino, no como única meta.

¿Qué me produce alegría profunda?

 

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