San Cayetano de Tucumán

Fotografía de la primer casona dónde comenzó sus actividades el Colegio San Cayetano de Tucumán.

 

El anhelo de Padre Monti de ser presencia en tierras latinoamericanas se hace realidad. El 20 de julio de 1933 nace la llamada “Quinta de San Cayetano” en terrenos donados por el Sr. Eugenio Méndez y su esposa Javiera López, en los alrededores de la ciudad de San Miguel de Tucumán. Junto con esta propiedad donaban a la Congregación los amplísimos terrenos de Villa Padre Monti donde hoy se enclava la casa de retiros espirituales y convivencias.

 

Algunos meses más tarde se coloca la piedra basal de lo que será la Escuela Agrícola San Cayetano. La primera comunidad estuvo integrada por los Hnos. Evaristo Meroni y Salvador Corti.

 

La escuela agrícola se destaca por sus logros y es ampliamente reconocida en la sociedad tucumana: su participación en actos públicos a través de bandas de música y desfiles en donde muestra los productos agrícolas elaborados y su participación en actividades deportivas le imprimen a la obra características únicas en la ciudad.

 

Hacia el año 1959 dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán forma Peritos Agrónomos. Por diversos motivos el colegio secundario cambia su orientación adoptando la modalidad de Bachiller con capacitación laboral en Auxiliar Contable e Impositivo y luego en Economía y Gestión de las organizaciones.

 

Hoy el establecimiento brinda educación en los tres Niveles: Jardín de infantes, Primario y Secundario. El amplio Templo que se encuentra en el predio del Colegio está dedicado a San Cayetano. Son innumerables los fieles que a lo largo del año lo visitan para implorar su intercesión ante Dios, buscando “pan y trabajo”. El trabajo pastoral que lleva adelante moviliza a muchos laicos en el servicio de la catequesis y de otras actividades.

 

En los años 90 y como respuesta a las necesidades de la comunidad se inicia el “Comedor Infantil San Cayetano” que brinda contención y asistencia a niños pobres de los alrededores. Con el paso del tiempo se abrió a toda la comunidad recibiendo hoy a todos aquellos que lo necesitan. Esta es la regla: la comida es un medio, el fin es la formación integral y el crecimiento personal de los que asisten.