Los nombres de Luis Monti

Sharing is caring!

Este último domingo hemos contemplado la ascensión del Señor y, con ella, el tiempo nuevo del Espíritu que acompaña y vivifica el caminar de la Iglesia, comunidad convocada por el Señor para llevar su mensaje de a todos los rincones del mundo. Consecuencia esto, claro está, de una vida de comunidad que tiene su mirada fija en la ascensión como anhelo, búsqueda y fin de su existencia. La ascensión entendida como el culmen de un proceso que ha buscado la santidad

Es por eso que, con este acontecimiento de gracia, que nos lleva la mirada al cielo, contemplando al Señor y a su promesa, nos adentramos en esta realidad de la búsqueda de la santidad y, particularmente en el hecho de que esta búsqueda, si es sincera y de una entrega total, va transformando toda nuestra vida e identidad, al punto, de ir cambiando incluso, nuestros nombres.

Suena curioso, pero es algo muy común en los relatos bíblicos y en la vida de los santos. Pedro y Pablo, son ejemplos muy emblemáticos, y el Beato Luis María es uno muy cercano.

Y es que a lo largo de su vida y de su historia, que trasciende los límites de su vida terrenal, sus nombres, aquellos con los que se ha dado a conocer, y las formas de nombrarlo de aquellos que somos sus hijos y de la Iglesia toda ha ido variando. Así nos podemos encontrar con Cayetano, María, Hermano, Padre y Beato. Dos nombres y tres formas de llamarlo, ordenadas en forma cronológica y que nos hablan de como el Señor lo ha ido moldeando a lo largo del camino a la santidad. Nos hablan, por tanto, de una progresiva expresión de mayor plenitud en la vida de este hombre. Son los hitos en la concreción de su anhelo de santidad.

Pero vayamos por partes para poder comprender en su vida y en sus nombres, el paso del Señor.

En primer lugar, nos encontramos con el binomio “Cayetano – María”. Ambos son sus segundos nombres. El primero dado por sus padres el día de su bautismo, el mismo de su nacimiento, 24 de julio de 1825. Aquel con el que nace a la vida de los hijos de Dios, aquel con el que ingresa a la comunidad del Señor que busca y camina por las promesas de la vida. El segundo, será consecuencia de su opción vocacional, de consagrarse más íntimamente a Dios, con toda su vida, sintiéndose hijo de María.

Por otro lado, nos encontraremos con el trinomio “Hermano – Padre – Beato” que serán expresión de su caminar vocacional. De esta progresión hacia la santidad, consecuencia, sin dudas de aquella declaración que hiciere un 27 de febrero de 1842, en el Santuario de Rho y que marcara, definitivamente su vida. El “quiero ser santo” dicho en aquel momento, se concreta en su historia y más allá aún, en la nuestra, con la entrega denodada al proyecto del Señor que lo irá llevando de ser el Hermano Luis de Milán, a ser el Papá pronunciado por la boca de tantos huérfanos, al Beato proclamado por la Iglesia.

Sucederá algo curioso con Luis, y sus orígenes. Al entrar en la Congregación será conocido como el “Hermano Luis de Milán” y esa denominación lo acompañará durante un largo tiempo, pero ya, para 1876, viviendo y entregando su vida por completo en la ciudad de Orte, Luis será conocido como el “Hermano Luis de Orte”. Una transformación que se completará en Roma, cuándo llamado a ser Superior General será el “Hermano Luis María”.

Un anhelo y una respuesta del Señor que se hace concreción en nuestra identidad, que se ve moldeada por su mano. Y decimos moldeada y no cambiada, porque nuestro buen Dios, no anula aquellos que somos. Miremos una vez más a nuestro Beato. Siempre seguirá siendo Luis Monti, nombrado por una familia, con una historia, una procedencia, de un tiempo y con sus experiencias. Y será con ellas que irá siendo Luis María, Hermano Luis, Padre Luis, Beato Luis María.

En su vida fácilmente podemos comprobar como el Señor nos conduce hacia el cielo, si estamos dispuestos. Pero sucede que, muchas veces quiénes caminamos en la historia aún, no somos totalmente conscientes de la obra del Señor, porque, como suele decirse, a Dios suele recocérsele cuándo ya ha pasado. Pero si, podemos estar seguros de dos cosas contemplando la vida de Luis, por un lado, el diálogo con el Señor, expresándole nuestros deseos y nuestros sueños y por otro la respuesta de Él en nuestra propia vida. El resto será todo lo propio de la fe y de las respuestas y de, sin dudas, no dejar de mirar al cielo.

Lascia un commento

Il tuo indirizzo email non sarà pubblicato. I campi obbligatori sono contrassegnati *

Translate »

Estos 8 años son un impulso para trabajar con esperanza al futuro. Somos consientes que durante este tiempo la web ha sido un instrumento de encuentro, de información y de formación de muchos en distintas situaciones y momentos, incluso muchos se valieron de los instrumentos disponibles en la web, para realizar sus catequesis y algunos momentos didácticos en las escuelas y colegios y parroquias, pero sobre todo fue y queremos que siga siendo un lugar para crecer como Familia y que sea un lugar disponible para todos. En los últimos años nos hemos esforzado para mantener vivo y actualizado el sitio y tenemos como proyecto seguir soñando con formar Montianos a través de los nuevos medios digitales. Hemos hecho una planeación estratégica y queremos enfocarnos en nuestros contenidos, en la formación d, en la sustentabilidad del sitio web, en la innovación tecnológica y en llevar los contenidos de Beatomonti.com a otros idiomas. Pero necesitamos tu ayuda. Por eso te pedimos que compartas este mensajes a tus amigos y los invites a colaborar con la web, las donaciones se realizaran hasta el mes de Julio 2021. Al finalizar publicaremos un articulo con los nombres de todos nuestros amigos. Ingresá al link, elegí cómo donar, ¡y listo! https://mpago.la/1gBsJkA